17 septiembre 2021 | Noticias

Vivimos un tiempo en el que la revolución digital, el cambio climático y la impredecibilidad frente a la salud y el futuro, pone de manifiesto la importancia de la sostenibilidad y los temas ambientales, no solo para las personas y para los gobiernos, si no también para las empresas.

En ese sentido, actualmente la sostenibilidad corporativa no se trata solo de un área o dependencia dentro de la organización que se encarga de temas ambientales y sociales; hoy, en el entorno organizacional, se entiende como parte del direccionamiento estratégico, un frente de actuación integral y una línea de inversión para el futuro.

7 prácticas gerenciales para la sostenibilidad corporativa

  1. Incluya criterios ambientales y sociales en el análisis de riesgos.
  2. Mida y gestione la huella de carbono de su organización.
  3. Evalúe los servicios ecosistémicos de sus predios.
  4. Gestione proveedores responsables.
  5. Genere valor compartido con otras organizaciones.
  6. Desarrolle productos con ecodiseño.
  7. Un talento consciente es un talento sostenible.

1. Incluya criterios ambientales y sociales en el análisis de riesgos

Pese a que la gestión de riesgos en las compañías es indispensable, tradicionalmente ha estado muy orientada al manejo de los riesgos de tipo económico y operacional. Incluir dentro de este análisis también las variables ambientales y sociales, puede propiciar una visión mucho más amplia, integral y estructurada de los mismos.

Además, al identificar puntos críticos en estos componentes, es posible que se puedan evitar sanciones o restricciones para la organización que impactan o afectan el negocio.

2. Mida y gestione la huella de carbono de su organización

Como las personas, también las organizaciones generan impactos ambientales directos o indirectos en el entorno, los cuales se traducen en emisión de gases de efecto invernadero. 

Hacer un cálculo y establecer el tamaño de estas emisiones en toneladas de CO2 equivalente, es lo que se conoce como la medición de la huella de carbono. Para gestionar cada uno de los impactos generados es necesario medir e implementar estrategias de reducción o compensación de emisiones.

Esto, teniendo en cuenta además que los productos desarrollados acorde a una economía baja en carbono son altamente valorados en los mercados internacionales, lo que aporta mayor proyección y competitividad.

3. Evalúe los servicios ecosistémicos de sus predios

Muchas compañías, sobre todo del sector agroindustrial, cuentan con predios productivos que pueden tener características ecológicas representativas, por ejemplo ser el hábitat de especies de fauna y flora con prioridad de conservación.  

Tener un inventario de los recursos naturales de esas tierras es uno de los pasos para generar rentabilidad a partir de estrategias de conservación. Evaluar los servicios ecosistémicos con los que cuenta su organización puede llevarle, por ejemplo, a una venta de bonos de carbono que ayude a compensar sus impactos al entorno. 

Es así como una tierra pensada con un propósito puede convertirse en un activo lleno de oportunidades.

 4. Gestione proveedores responsables

Actualmente, cada vez es más importante la necesidad de las organizaciones de hacer sus procesos más sostenibles, promoviendo la transformación de una economía focalizada en el volumen, a una centrada en la lucha contra las desigualdades sociales y los impactos ambientales. Esto implica, necesariamente, analizar la respectiva cadena de abastecimiento. 

La crisis económica y ambiental que hoy vive el mundo ha intensificado la necesidad de poner la sostenibilidad en el centro de los negocios y en toda la cadena de suministros. Esto es definitivamente una palanca para impulsar el cambio, crecer, diferenciarse, crear valor compartido y, al mismo tiempo, responder a las exigencias del mercado y de los stakeholders.

Acompañar la implementación de planes orientados hacia buenas prácticas medioambientales y sociales en las organizaciones que hacen parte de su cadena de abastecimiento, impactará positivamente sus indicadores de sostenibilidad. 

Así mismo, establecer una relación más estrecha con los proveedores ayuda a reducir impactos y gestionar riesgos. 

5. Genere valor compartido con otras organizaciones

El valor compartido consiste en que las empresas identifiquen oportunidades en las que puedan compartir beneficios con otras empresas, que puedan favorecer a todas las partes interesadas y que generen progreso social.

 Un caso de valor compartido del que se puede aprender es la cadena del vidrio: cuando las empresas compran el vidrio a un precio justo a los recicladores, les brindan oportunidades laborales y económicas, mientras suplen su necesidad de materia prima y reducen los impactos ambientales por disposición de residuos en rellenos sanitarios.

6. Desarrolle productos con ecodiseño

Gran parte de los impactos que genera un producto o servicio se pueden evitar o disminuir en el momento de su creación o diseño. Durante esta etapa, es posible por ejemplo, seleccionar materiales ecológicos, simplificar las intermediaciones, determinar ciclos de vida sostenibles e implementar estrategias de economía circular. 

Este modelo se basa en nuevos desarrollos que buscan ofrecer bienes y servicios que provienen, especialmente, de la eficiencia en el manejo de recursos para mantener durante el mayor tiempo posible los materiales dentro del ciclo reduciendo al mínimo la generación de desechos, lo que hace que esta práctica se relacione directamente con la sostenibilidad y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Con mayor frecuencia, las empresas están fabricando productos en los que la prioridad estratégica está en la sostenibilidad. Los negocios deben optimizar la acción por el cambio climático, su impacto en las comunidades y su contribución para ayudar a los consumidores a lograr estilos de vida más saludables.

⚠️ Disminuir el tamaño de los empaques o adquirir piezas de un equipo sin necesidad de reemplazarlo completamente, son ejemplos de ecodiseño que ayudan a mitigar impactos ambientales.

 7. Un talento consciente es un talento sostenible

Un talento más consciente significa menos impactos y también una oportunidad de alinear a muchas personas con proyectos que aporten a un mejor entorno.

Por eso, gestionar variables sostenibles contando con el talento de las organizaciones, (pasando por procesos como la selección, desarrollo, entrenamiento y formación de las personas y equipos de trabajo), puede no solo aportar en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad corporativa, si no que a generar mayor conciencia que inspire y sensibilice a nuevas personas.  


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Planear y actuar desde la sostenibilidad es mucho más sencillo de lo que nos imaginamos. 

Se trata de pensar desde la generación de valor, para, gradualmente, incorporar estrategias, prácticas y hábitos que contribuyan en la transformación organizacional desde una perspectiva de sostenibilidad y competitividad. 

Exposostenibilidad 2021 será la oportunidad propicia para aprender a hacerlo, así como para reflexionar sobre retos, casos inspiradores y prácticas y tendencias relevantes que permitan a las organizaciones tomar ejemplo para planear y gestionar la sostenibilidad en su modelo de negocio, bajo la premisa del desarrollo sostenible.

 

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